Reseñas LIJ


Por Silvina Juri

Lo que hay antes de que haya algo (uno de terror)
Liniers* (texto e ilustraciones)
Ed. Pequeño Editor
Colección Fuelle
Buenos Aires, 2007

Caricaturescos monstruos aparecen repeditas veces en la habitación del niño protagonista, lo hacen cada noche cuando él se dispone a dormirse. Esos monstruillos nunca hablan con él, sólo lo miran pero hay uno que llega cuando todo se torna oscuro, no tiene forma alguna pero sí que habla y siempre dice la misma frase: “Soy lo que hay antes de que haya algo”. El niño se refugiará en la cama de sus padres pero cuando la luz se apaga... ¿quieres saber qué ocurre? Te invitamos a que lo descubras.

Es una historia circular que bien trata de los miedos infantiles, el autor -a través de su estética personal- logra crear una atmosfera de no-protección, el miedo es abordado sin tapujos, no es una narración sobreprotectora, sino cargada de suspenso. El infinito? la nada? lo que hay más allá de lo que haya algo? temas filosóficos son abordados en este libro de manera palpable gracias a la lograda combinación de códigos gráficos y escritos. La historia circular revela coherencia con el formato del libro, al quedar (como el mismo nombre de la colección lo indica) replegado ya sea circularmente o a lo largo, así entonces: ¿dónde comienza la historia? ¿dónde termina?
“Fuelle”, una “colección” para -efectivamente- “coleccionar”

*Liniers (Buenos Aires, 1973). Reside en su ciudad natal donde publica todos los días su tira Macanudo en el diario La Nación. Publicó varios libros recopilatorios de este trabajo. Sus historietas se han publicado en Francia, Estados Unidos, España, Brasil, Bélgica y otros países.

 

3 comentarios:

Enhac Adira dijo...

A mí este libro me dio mucho miedo!

MÓNICA dijo...

Parece muy interesante la reseña del libro, sera cuestion de leerlo para poder coincidir o no, gracias por hacerlo conocer.
un beso

P dijo...

La vida es esto. Prestémosle atención a los
detalles. Al calorcito humeante del pis, a sacar la basura, a viajar apretados
en colectivo. Si no disfrutamos eso, ¿qué nos queda?